La sentadilla es uno de los movimientos más funcionales que existen. La usamos todos los días sin darnos cuenta: al sentarnos, al levantarnos, al recoger algo del suelo.
Clave 1: Posición de los pies
Coloca los pies a la anchura de los hombros o ligeramente más abiertos. Las puntas de los pies pueden apuntar levemente hacia afuera. Esto te dará estabilidad y permitirá que las rodillas sigan la dirección de los dedos.
Clave 2: Mantén el core activo
Antes de bajar, toma aire y activa tu abdomen como si fueras a recibir un golpe suave. Esto protege tu espalda baja y te da estabilidad durante todo el movimiento.
Clave 3: Profundidad adecuada
No todos necesitan bajar hasta el suelo. La profundidad ideal depende de tu movilidad. Lo importante es mantener la espalda recta y que las rodillas no colapsen hacia adentro.
Practica con paciencia
La técnica perfecta no se logra en un día. Practica con pesos ligeros o solo con tu peso corporal hasta dominar el movimiento. Luego, ve agregando carga gradualmente.
